Santy

Hace dos años lloré tu muerte cercana
movida por remolinos típicos de las cuatro décadas
paseando de la angustia al pesar, de la alegría al estrés.

Aquella noche de febrero, llegué a casa, después de exprimir mis sentidos en una jornada anhelada pero no feliz
días aciagos
miro al mundo virtual y apareció tu muerte como otorgando la estocada final a tanto desasosiego.

Lágrimas saltarinas otorgaron razones colectivas
caminos marcados de esperanzas críticas en poesía
coherencias entre desmantelamientos
el ser irreductiblemente rojo, rojo
los pasos seguidos en arena trovadoresca se desvanecían con olas frías, de muerte.

Volví sobre esos pasos a reconstruirte
luchando contra aquellas olas que no miden el tiempo, compás de seguir, empeño de lentamente arrasar, suavemente.

Descubrí aquel llanto mío en el tuyo
vida y muerte predestinadas en la canción
el deseo del poema entregado
regalando al por mayor tus mejores letras
incrustada frente al devenir
pasó un año, lloré, no supe que decir
pasó otro año, con inocencia pregunté ayer por ti
me recordaron que te habías ido
volví a tu estrella que me dio fuerzas,
dos años de vida turbulenta en poesía
te lo debo Santy
tu muerte destapó para siempre aquel regalo ¡Ay, la vida!

Ay, la vida (Santiago Feliú)

La vida es otra cosa,
si con las mismas ganas
te la sucedes
sin esperar más nada.

La vida es diferente,
si la paciencia gana
cuando la soledad
colma a la soledad.

La vida es otro cuento,
si entonces de momento
lo sacas todo
como te ocurre dentro.

Son unos pocos días
prestados por el tiempo,
la suma de restar
las cicatrices de los más tristes momentos.

La vida es una sola
entre todas las vidas,
una esperanza gris,
un pestañear y un beso,

una melancolía,
un niño de regreso.
La vida siempre así:
qué te pudiera yo decir más de la vida.

La vida es más que menos,
si se descubre a tiempo
que todo lo tremendo
y lo terrible de estos días
son las venas del recuerdo.

La vida es cuanto pasa
mientras planificamos
la vida por delante,
lo que nos pasará,
si nos quedamos o nos vamos.

La vida es el milagro
sinceramente amado,
la culpa de morirse,
las mentiras, las verdades
que nos quedan de este lado.
La vida de imprevista,
sencilla y complicada,
absurda y egoísta,
amorosa e inteligente,
extraordinaria y desalmada.

La vida es suficiente,
si entonces no se acaba
cuando se halló el final
donde se encuentra el pasado con la nada.

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